Una, es la respuesta corta que siempre doy sin ahondar en muchos detalles ni tecnicismos y la otra, la respuesta sustanciosa, como le digo yo, esa que me gustaría dar para no dejar la menor duda de que significa ser neuropsicóloga, esa la encontrarás en este artículo.
Respuesta corta
La neuropsicología se encarga de estudiar la relación entre cerebro y conducta. Es decir todo lo que vemos en el comportamiento de una persona, nos habla de cómo está funcionando su sistema nervioso y en especial su cerebro.
Respuesta sustanciosa
La neuropsicología es una rama de las neurociencias que estudia la relación entre las funciones o procesos mentales superiores (como son la atención, la memoria, el lenguaje o las funciones ejecutivas) y el funcionamiento de las estructuras cerebrales.
En pocas palabras: Estudia las bases neuroanatómicas de los procesos psicológicos 🙂

Neuropsicología infantil Vs Neuropsicología de adultos
Antes se pensaba que el estudio del cerebro infantil y su conducta se podía hacer desde la misma mirada de la neuropsicología de adultos, es decir, ese cerebro es el mismo que el de un adulto pero en pequeñito, así que se utilizaban las mismas herramientas de evaluación e intervención cuando se requerían.
Gracias al avance de esta ciencia y los miles de estudios neuropsicológicos hoy sabemos que la neuropsicología infantil es más compleja, ya que estudia el comportamiento de los niños desde la mirada de un cerebro en formación, esto quiere decir que todo está en constante cambio, ese cerebro está en pleno desarrollo tanto estructural como funcional y está en proceso de adquirir habilidades que le permitan desarrollarse en su vida.
Los Adultos
El cerebro de un adulto ya está formado estructuralmente y ha adquirido habilidades suficientes que se han asentado y le han permitido vivir y desempeñarse en su entorno.
Comúnmente la intervención en los adultos desde la neuropsicología se hace cuando existe un hecho (por ejemplo un accidente o enfermedad) que afecta al cerebro y por lo tanto afecta el comportamiento de ese adulto.

En este orden de ideas, la neuropsicología infantil además de estudiar el cerebro en sí mismo y como resultado el comportamiento de los niños, debe incluir en esta mirada el conocimiento del desarrollo infantil, es decir, en qué momento de la vida de un niño o niña se espera que haga o consiga ciertas habilidades.
Sólo conociendo estos momentos claves y su rango de aparición, podemos inferir que ese cerebro en formación lo está haciendo de la manera esperada y si no, es la función del neuropsicólogo infantil estudiar e indagar qué puede estar sucediendo para que esas habilidades que se esperan no se estén dando en los tiempos esperados y si esto tiene una explicación de base neuroanatómica y funcional (Más detalle en este estudio).
¿Y esto cómo se puede ver en la vida normal de un niño/a y su familia?
Seguro te estarás preguntando y todo esto… ¿Qué significa? ¿Cómo ayuda un neuropsicólogo a un niño? ¿Cómo sé que debo consultar?
Bueno, para mí la mejor manera de entender y de aterrizar todo esto que te he contado es poniéndote algunos ejemplos.
Veamos estos casos que pueden ser tan comunes que a lo mejor alguno te resuena o conoces a alguien a quien le está pasando en este momento:
Ejemplo 1
Supongamos que conoces a Pedro. Tiene dos años y es el hijo de una de tus mejores amigas. Cada vez que te encuentras con ella te cuenta que está un poco preocupada porque a Pedro no le gusta jugar con ella, prefiere jugar solito con un conjunto de trenes que son su fascinación. Pedro casi no habla y llora muchísimo y hace muchas rabietas cuando es la hora del baño, lo que le trae muchísimo estrés a ella y a toda la familia.
Ejemplo 2
Ana es la hija de tu primo, es una niña super simpática de seis añitos y muy cariñosa. El domingo en casa de los abuelos tu primo te comenta que Ana tiene muchos problemas en su colegio, se pierde mucho, no atiende en clase, olvida todo lo que le dicen, no sigue instrucciones, se distrae fácilmente y no se puede quedar quieta ni un segundo, ni siquiera cuando está coloreando qué es lo que más le gusta hacer.
Esto obviamente le crea a Ana muy bajo rendimiento académico, no quiere ir al colegio y llora desconsoladamente todas las mañanas para que no la obliguen a ir. Tu primo y su familia están desesperados porque en el colegio les han dicho que si no mejora perderá el año escolar.

Ejemplo 3
Raúl es tu vecinito de 2 años y medio que no habla mucho, si acaso tiene 5 ó 6 palabras que utiliza muy a menudo para pedir las cosas y sus padres han aprendido a entender lo que quiere.
Por otro lado, cuando su madre le pide que haga cosas se pierde y termina sin hacer nada de lo que le han mandado, órdenes tan sencillas como ven aquí no las sigue. La familia por parte del padre le dice a la madre de Raúl que no se preocupe que su hijo ya hablara, que todos los niños tienen su ritmo y que el tío Andrés era igual y ahora no lo calla nadie.
Y tú, ¿Qué harías?
Ahora que ya has leído un poco sobre la neuropsicología infantil, ¿Qué le dirías a estos padres si te pidieran un consejo?
Pero antes, déjame decirte lo que a mí me gustaría preguntarle a esos padres angustiados, preocupados y tristes por estas situaciones:
- ¿Qué piensan cuando ven estos comportamientos en sus hijos?
- Desde muy dentro de su ser, en el fondo de sus corazones, ¿sienten que algo pasa?
- ¿Les gustaría saber si es normal que sus hijos se comporten así?
- ¿Quisieran salir de dudas?
- ¿Quisieran saber cómo ayudarles a sus hijos a mejorar esta situación?
Papá y Mamá de Ana, Raúl y Pedro: Si la respuesta a todas estas preguntas la tienes clara, el mensaje es claro:
¡NO ESPERES MÁS! ¡Consulta YA!

Actúa en tu día a día
Los estudios y la experiencia nos demuestran que cuanto más rápido y forma más temprana se evalúe un niño/a y empiecen a trabajar estos desafíos en el desarrollo infantil, mejor es su pronóstico de mejoría, mejores habilidades se le pueden enseñar no solo a los niños, sino sobre todo y más importante, lo que se le puede enseñar a los padres.
El trabajo que se puede hacer en casa, en su rutina, en su día a día, como encontrar en cada situación de su cotidianidad oportunidades de aprendizaje para que esos niños y toda la familia vivan su vida con calidad, con la tranquilidad de saber que existirán muchos retos y obstáculos en el camino pero que existen también herramientas que les pueden ayudar a saber manejar mejor cada situación. (Más detalle en este estudio).
Este es el fin último de la neuropsicología infantil y este es mi enfoque.
Esta maravillosa ciencia en la que me he formado me ayuda a ser un puente de comunicación entre todo este conocimiento y el hogar de cada niño/a y su familia para apoyarlos, acompañarlos y hacerles saber que no están solos y que siempre hay algo que se puede hacer, siempre hay algo para aprender y siempre hay algo que se puede mejorar para vivir mejor a nuestros hijos.
¿Necesitas salir de dudas? ¿Quieres empezar a trabajar desde ya en mejorar la calidad de vida de tu hijo o hija y la de toda tu familia? Conoce cómo lo podemos hacer juntos.


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