«¡Siento que algo no está bien pero no sé qué hacer!
¿Debería hacer algo o esperar a que crezca como todo el mundo dice?»
Si te estás haciendo estas preguntas o alguna vez han pasado por tu cabeza, te invito a leer hasta el final, seguro te llevarás varias ideas para empezar a actuar ya.
Al comienzo
Con el nacimiento de tu hijo o hija nacieron un inmenso conjunto de expectativas, muchas de ellas construidas durante la dulce espera, donde te armaste una cantidad de ideas sobre lo que sería tu futuro hijo(a), tanto a nivel físico como a nivel emocional.
Pasaste horas pensando: ¿Cómo serán sus ojitos? ¿De qué color será su pelo? ¿Cómo será su sonrisa? ¿A quién se parecerá? ¿Tendrá el mismo carisma de su padre? ¿Será igual de inteligente a mamá?
Y cuando lo tienes en tus brazos empiezas a develar que algunas, y si no muchas de esas expectativas, no se parecen en nada a eso que teníamos en mente.
Y así, a medida que va creciendo vas notando su particularidad, tu niño(a) con su forma de ser, su físico único e irrepetible así como su personalidad, tiene un comportamiento diferente a los demás.
Mmmm… algo no va bien
Van pasando los días y vas observando y pensando cada vez más, que tu hijo(a) no se comporta como lo hacen los otros niños, notas algo extraño en su comportamiento y empieza a crecer en ti una gran ansiedad, incertidumbre y frustración.
Además a las pocas personas que les comentas te dan diferentes “consejos” y supongo que ya habrás escuchado la típica frase:
“¡Tranquila! Cada niño tiene su ritmo, todos tienen diferentes tiempos, crecen a su ritmo, ¡no te preocupes ya lo hará!”…
“El hijo de mi amiga era igual y míralo, ahí está muy bien”…
Pero tú, en el fondo de tu ser sientes que debes hacer algo, necesitas tener la certeza de que todo está bien o si no, que alguien por fin te diga cómo lo puedes ayudar.…
Nuestro amigo ‘Google’
El segundo paso, por el que todas hemos pasado es acudir a nuestro amigo Google – ¡ojo! que gracias a él seguramente estés leyendo este artículo 🙂
Buscas y buscas y cada vez que encuentras algo el diagnóstico es peor, las expectativas son menos alentadoras y cada vez te asustas más, la angustia y el miedo se apodera de ti.
Cierto es que Internet es una gran herramienta, tenemos el conocimiento a la distancia de un ‘click’, pero existen una gran cantidad de información insuficiente, superficial, contradictoria, nada profesional y poco práctica.
Así que el investigar tiene que saberse hacer, encontrar fuentes confiables y siempre sustentados en evidencia científica, el resto son meras opiniones y eso te volvería a llevar al círculo vicioso de respuestas inconclusas.
Vale Maria, pero y entonces… ¿Qué hago? ¿Por dónde empiezo?
Mi primera invitación
¡Grábatelo a fuego! Siempre, siempre… SIEMPRE: Sigue tu instinto, ese que te viene desde muy adentro de tu ser, ese que no sabes explicar muy bien con palabras pero lo sientes tan fuerte que te pide a gritos hacer algo.
No te conformes con respuestas que no te llenan, si sientes que algo pasa, busca, investiga, pregunta, vuelve a preguntar, busca una segunda o incluso una tercera opinión.
Aprende a buscar información en fuentes de confianza, profesionales actualizados que te expliquen todo lo que necesitas saber, no pares hasta que sientas que la respuesta que te dan te hace entender todo lo que estás viviendo con tu hijo.
Siempre, siempre es mejor cuanto antes… así que actúa rápido

Los niños tienen un nivel de desarrollo muy rápido, día a día crecen, se fortalecen habilidades, encuentran nuevas estrategias para aprender y todo esto gracias a un cerebro ávido de conocimiento.
Los primeros años de vida son oro
Nuestra especie a lo largo de la historia ha evolucionado gracias a esa curiosidad innata de saber cómo funcionan las cosas y conocer el mundo, y es por esto que cada minuto cuenta, sabemos que en los primeros años de vida tenemos unas ventanas importantes de conexiones neuronales que deben ser afianzadas para evitar que se pierdan.
Además, son los primeros años de vida donde los niños alcanzan sus grandes hitos del desarrollo, que son la cara visible de la madurez y la compleja organización y funcionamiento de muchas áreas cerebrales.
Son estos momentos una oportunidad de oro para revisar aquello que no va en buen rumbo y poder reconducir en muchos casos esta expresión, tenemos a nuestro favor un gran amigo: la plasticidad cerebral.
Lo que los estudios nos han mostrado durante años es que la identificación de las alteraciones del desarrollo en los primeros años de vida, aumenta considerablemente la probabilidad de realizar intervenciones exitosas (detalle en este estudio y en este otro estudio).
Esto quiere decir que podemos trabajar contigo y con tu hijo desde muy pequeño para que aprendan a llevar su día a día, sacándole el mejor provecho y pudiendo conseguir sacar su máximo potencial.
Mi mejor regalo para ti… un lupa
¿Una lupa?
Sí, una lupa que te da el poder de conocer a tu hijo, de observarlo, de entender su conducta, de saber que le gusta, que no le gusta, por qué se comporta como lo hace, cómo juega… Obsérvalo sin juzgarlo, sin compararlo, simplemente describiéndolo en su total plenitud.

Conviértete en un investigador, sé su mejor observador
Este conocimiento parece ser tan obvio que muchos me dirán, pero Maria: “¿Quien no conoce a sus hijos?” Y mi respuesta es: muchos se quedan en una mirada superficial.
Cuando les hago preguntas en consulta no saben responder o lo que es peor aún, idealizan el comportamiento, subestiman los problemas o no le dan importancia a aspectos realmente relevantes.
Todo esto solo enmascara las ganas de que su hijo se comporte como debería ser y no como lo que realmente es.
Este conocimiento profundo de tu hijo y todo su ser es fundamental, toda esta información es supremamente importante que la compartas con el profesional que esté valorando a tu hijo.
De igual forma, es importante que averigües si esto mismo ocurre en la guardería, jardín infantil o en el colegio y que le pidas a los maestros que acompañen y registren también la observación de tu hijo(a) para complementar el estudio que se está llevando a cabo en casa.
Sé que muchas veces no es fácil, no sabes que observar, por dónde empezar o no sabes cómo anotarlo para poder recordar tanta información.
Por esta razón y para facilitarte un poco el trabajo y que no te agobies con tanta información, he diseñado una guía en la que te voy guiando en el paso a paso de la observación que recibirás gratis al momento de suscribirte aquí. Aprovéchala, sé que te será de gran utilidad.
Qué debes tener en cuenta para la primera consulta
Los niños por lo general, deberían tener su propio médico, este debe llevar el control de su desarrollo y es quien debe conocer su historia clínica, a ese médico es a quien se le debe consultar en primera instancia, presentarle el registro que llevan días escribiendo y explicar extensamente, con detalle y sobre todo con EJEMPLOS claros cuál es vuestra preocupación.
Además sería ideal si pudieras grabar esos momentos en video ya que todo esto ayuda muchísimo a tener una idea más clara de cómo abordar el caso.
Es súper importante que ese médico entienda toda la información que le estás suministrando y que le de la importancia que para ti tiene. Es importante salir de la consulta médica con toda la información, ya sea de los pasos a seguir o con plena seguridad de que no hay nada de qué preocuparse.
Eso si te digo: ¡Pregunta todo! Cada cosa por pequeña que te parezca pregúntala, ninguna pregunta se debe pasar por alto, porque en ella puede haber información crucial. Si el médico que te atiende es un buen profesional no tendrá problema en contestar a cada una de ellas.
Una vez te hayan escuchado y hayas podido hacer todas las preguntas necesarias, el médico debe llevar a cabo pruebas objetivas y exámenes que descarten cualquier problema.
Los médicos de atención primaria (ya sean médicos generales o pediatras) tienen todas las herramientas para llevar a cabo una buena evaluación inicial y pueden detectar de forma temprana si los niños requieren algún tipo de evaluación más completa (detalle en este estudio).
Ya hiciste todo lo que el médico sugirió pero las cosas no mejoran. No lo dudes: busca ayuda especializada
El trabajo que hacen los médicos en la consulta primaria está muy bien, muchos de ellos son excelentes y tienen un ojo clínico poderoso, así que actúan rápido y derivan a profesionales especializados en campos específicos.
Pero… desafortunadamente hay unos pocos que siguen con la mentalidad de poder manejarlo en su consulta y pierden así tiempo valioso de evaluación e intervención, así que en estos casos tú (mamá, papá o cuidador de ese niño/a) tienes la obligación de seguir buscando, no te quedes con la duda, sigue tu instinto, recuerda mi primera invitación 🙂
Y a quién más puedo consultar?
Este punto puede ser el más confuso, ya que todo dependerá de los síntomas o comportamientos que tu hijo esté presentando, pero una buena revisión general que oriente el diagnóstico podría ser llevada a cabo por un neurólogo, pediatra o neuropsicólogo infantil.
Aquí quisiera animarte a seguir nuevamente ese instinto visceral, elige un profesional que te genere confianza, empatía, que escuche activamente cuáles son tus problemas, que te entienda, que te ayude a encontrar soluciones y que te muestre el camino cargado de esperanza.
Eso sí, busca a un profesional que te hable con la verdad, por muy dura que sea, siempre será mejor saber hasta dónde puede llegar tu hijo con trabajo y dedicación y no alguien que te ilusione para después sentir el peso aplastante de la realidad.
Siempre hay algo que se puede hacer, siempre habrá algo en lo que se pueda mejorar, no te conformes, allí afuera está la persona ideal que te puede ayudar a ti y a tu hijo(a).

Vamos resumiendo
Estarás de acuerdo conmigo en que la idea general de este artículo es mostrarte la gran importancia que tiene la detección temprana de cualquier desvío del desarrollo, esto hace que se tenga un mejor pronóstico, una mejor evolución y que la familia tenga más información sobre las dificultades.
Sin lugar a dudas, para mí lo más importante es que encuentres en estas palabras una voz de fuerza y de empoderamiento, el futuro de tu hijo o hija está en tus manos, actúa rápido, sin agobios, con cabeza fría pensando en que todo lo que hagas y las decisiones que tomes serán siempre para bien.
No te conformes nunca, sigue esa vocecita que viene desde dentro del corazón cuando te dice que algo no va bien, escúchala y empieza a actuar.
¿Necesitas salir de dudas? ¿Quieres empezar a trabajar desde ya en mejorar la calidad de vida de tu hijo o hija y la de toda tu familia? Conoce cómo lo podemos hacer juntos.


