Antes de empezar nuestro mayor temor era no comprender a nuestra hija y sentirnos atrapados en un sinfín de sentimientos de culpa, frustración, miedo frente a la condición de nuestra hija y las implicaciones para nuestra familia (nuestro otro hijo, nuestra relación de pareja y con el entorno). Al principio dudamos por el tiempo con el que podíamos disponer y la virtualidad. Dos aspectos que con su profesionalismo nunca fueron una limitación.
Como familia hemos recibido insumos muy valiosos para gestionar nuestras emociones y ayudar a nuestros hijos. Hemos priorizado el autocuidado y aplicar la técnica de “la silla de la verdad” ha mejorado nuestras relaciones.Nuestra hija ahora duerme mejor, ha aumentado su intención comunicativa a partir de métodos aumentativos de comunicación, es más independiente y tiene control de esfínteres. Aprender a partir del juego.
Como familia, lo más significativo fue conocer de la mano de una profesional tan dedicada a nuestro caso y ayudarnos a identificar estrategias para aplicarlas en nuestro día a día, fue sentirnos acompañados y comprendidos. Por primera vez, hablamos sobre cómo nos sentíamos y la importancia del cuidado de nuestra mente y cuerpo.El nivel de profesionalismo de María Inés nos mostró que esta no es una carrera y que con pequeños cambios podemos seguir avanzando en beneficio de toda la familia.
Nuestra experiencia ha sido tan maravillosa que no solo la recomendamos, sino que nos encantaría continuar para seguir aprendiendo y aplicando estrategias prácticas para vivir al máximo nuestro rol de padres.
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